Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — En un artículo de Angus McDowall, la agencia de noticias Reuters hizo eco de las preocupaciones de los príncipes saudíes, que cayeron en la trampa del sectarismo conspirado por Occidente, y quienes temen de la influencia iraní.
“Ese miedo, revelado en un cable de la embajada de EE.UU. publicado por WikiLeaks, se centra ahora en Siria.. Las fuerzas de Bashar al-Assad respaldadas por Irán están avanzando con la ayuda de los combatientes shiítas libaneses de Hezbolá, mientras que Riad apoya a los rebeldes salafistas que luchan contra él”.
Según Reuters, “se trata de una Guerra cada vez más vista como un punto de apoyo de una más amplia lucha geopolítica contra Irán, un país que según creen es radical, expansionista y militante, y una amenaza potencial para el propio reino wahabita de Arabia Saudí”.
Abdulaziz al-Sager, director del Centro de Investigación del Golfo en Yeddah, reveló otros aspectos de las preocupaciones estratégicas de Arabia Saudí en Siria:
Proteger a sus aliados en la región. Esto socavará las alianzas occidentales y a sus aliados occidentales.
Desde la victoria de la ciudad siria de al-Qusayr lograda este mes por el Ejército sirio, ha habido un creciente malestar en Riad: Los países occidentales , sobre todo Estados Unidos, han dado señales contradictorias, llamando a la caída de Assad, pero negándose hasta el momento de enviar armas o a recurrir al uso de la fuerza.
El presidente de EE.UU., Barack Obama indicó que Washington armará a los rebeldes, pero aún no ha explicado cómo ni cuándo esto podría comenzar, mientras los saudíes siguen siendo escépticos de la ayuda Occidental ampliaron el suministro de armas, incluyendo misiles antiaéreos.
Pero los saudíes ya no creen que el suministro de armas y de las consultas sobre tácticas sean suficientes para que los insurgentes pongan fin al gobierno de Al-Assad.
“Los cuatro hombres que ejecutan la política de Siria en Arabia Saudí – el Rey Abdulá y tres de sus sobrinos- , el ministro de Exteriores Príncipe Saud al-Faisal, el jefe de la Inteligencia Príncipe Bandar bin Sultan y el subdirector del Consejo de Seguridad Nacional Príncipe Salman bin Sultan –quieren más participación de EE.UU. en Siria”, dijo Reuters, añadiendo que “la presencia de Hezbolá se duplicó con la colaboración de la brigada iraquí Abulfazl al-Abbas, el cual el príncipe Turki apodó de ‘el puño de hierro de Irán’”.
De hecho, es esta presencia la que empujó a los líderes de los países árabes del Golfo Pérsico y a sus matones a recurrir a los discursos religiosos, el cual es su gran temor hoy día.
Sin embargo, un analista saudí confirmó que “los gobernantes de Riad son muy conscientes del peligro de los discursos religiosos…a pesar de que creen que la retórica abiertamente sectaria puede ser contraproducente, ayudando a movilizar a los shiítas en apoyo de Assad, lo cual dispararía la rebelión”.
“Peor aún, los potenciales patrocinadores enajenados en Occidente y los militantes salafistas dibujados en el conflicto pueden ser más tarde una amenaza para Riad”, agregó el analista, expresando los temores de los wahabíes saudíes.
En caso de guerra directa contra el Presidente Assad, Arabia Saudí sólo puede desempeñar un papel limitado, ya que la aviación saudí mostró sus limitaciones en 1991, durante la guerra contra Saddam Husseinen Iraq.
“Rusia mantiene su compromiso. Irán mantiene su compromiso. Los aliados occidentales no están comprometidos en el grado y nivel que les gustaría ver. Eso plantea una cuestión importante. De esta manera Assad puede ganar”, dijo Sager.
Según el informe, Riyadh es consciente de los peligros de la interferencia de EE.UU. en Siria, especialmente desde que los insurgentes están lejos de unirse. Riad tiene un dilema que resolver. ¿cómo pueden los insurgentes, energizados por los ‘pensadores’ extremistas wahabíes, ser partidarios de la llamada “democracia occidental”, para que Obama pueda apoyarlos?
En este contexto, casi catastrófico, el moderado Sheij Hassan Ruhani llegó al poder en Irán: las últimas noticias, de que el Viceministro de Relaciones Exteriores saudí dio la bienvenida a la llamada calma que se puso en marcha, pidiendo mejoras en las relaciones bilaterales entre los dos países sobre la base del mutuo respeto.
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